10 ene. 2019 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

La Junta adjudica la gestión de las visitas de San Isidoro del Campo

El Ayuntamiento de Santiponce había criticado la externalización de este servicio.
09/01/2019. Diario de Sevilla.

La delegación territorial de la consejería de Cultura en Sevilla ha adjudicado oficialmente a la empresa Inventia Estudios y Servicios, por 44.485 euros, el contrato para la gestión cultural del monasterio de San Isidoro del Campo, fundado en 1301 en Santiponce, declarado bien de interés cultural (BIC) y donde en agosto de 2016 fueron expoliados dos paños completos de azulejos de gran valor histórico y artístico.

Según refleja el acta de adjudicación, recogida por Europa Press, fue el pasado 27 de diciembre cuando el citado departamento de la Junta de Andalucía formalizó la adjudicación de este contrato a la empresa Inventia Estudios y Servicios, toda vez que ya antes había trascendido que la entidad había sido propuesta para el contrato por la mesa de contratación constituida para este procedimiento.

Prácticamente en paralelo, el pleno del Ayuntamiento de Santiponce, gobernado por la socialista Carolina Casanova en una muy frágil minoría, aprobaba una moción de IU destinada a reprobar a la Administración andaluza por esta "externalización", pues según la federación de izquierdas, mediante esta maniobra la Junta "deja la gestión del monumento en manos de una empresa privada, por lo cual dentro de este enclave no va haber ningún empleado público que supervise el día a día del recinto".

En ese sentido, la memoria del contrato refleja que la empresa adjudicataria debe contar con un equipo de al menos dos controladores de sala y servicio de atención al público y un coordinador, que se encarguen de la gestión de las visitas y eventos en el monasterio hasta el 31 de diciembre de 2019.

Según figura en dicha memoria técnica, "la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales ha comunicado que por razones organizativas deja de realizar el servicio de gestión cultural en el enclave y la delegación territorial de Cultura, Turismo y Deporte en Sevilla será responsable del desarrollo y ejecución de la gestión cultural", si bien la delegación "carece de los medios personales necesarios para asumir directamente el encargo y prestar un adecuado servicio, pues su relación de puestos de trabajo (RPT) carece de personal especializado en este tipo de tareas".

Una joya patrimonial

El monasterio de San Isidoro del Campo se divide entre un sector propiedad de la Junta de Andalucía y otra zona perteneciente a la Fundación Casa Álvarez de Toledo y Mencos, si bien mediante un convenio de 1991, la Junta goza de los usos de una serie de espacios del monumento pertenecientes a la Casa Álvarez de Toledo y Mencos.

Se trata de la iglesia primera y segunda, la sacristía, la sala capitular, el refectorio, la capilla de reservado, el Claustro de los Muertos y sus dependencias anexas, el patio de los naranjos y el corral de los conejos, espacios en su mayor parte visitables gracias a su rehabilitación a manos de la Administración andaluza. Pero a día de hoy, la Junta estudia desligarse de la gestión de la zona del monasterio perteneciente a la fundación nobiliaria y restaurada para su apertura al público. Al respecto, el delegado territorial de la Consejería de Cultura en Sevilla, José Manuel Girela, señalaba tiempo atrás la “obsolescencia” jurídica del convenio firmado en 1991 entre ambas partes.

Según Girela, la Ley Andaluza de Patrimonio Histórico, en vigor desde hace más de diez años, y la Ley 40/2015 de Régimen Jurídico del Sector Público, han dejado “obsoleto” el mencionado convenio de 1991, acusando además a la Casa Álvarez de Toledo de “incumplir” sus obligaciones en materia de conservación del monumento.

No obstante, los colectivos culturales de Santiponce recuerdan que “el 80% del monasterio es propiedad de la Administración autonómica” y reclaman a la Junta que no se desligue de la gestión del monumento y además acometa la restauración de la parte del enclave cuya titularidad ostenta. Y es que el sector del monasterio correspondiente al claustro grande, la torre barroca, las caballerizas, la almazara o la fachada neoclásica, precisamente el sector de titularidad pública, espera una restauración como la ya acometida en el otro sector del monumento.
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9 ene. 2019 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

Piden descartar para siempre la simbiosis entre Tarteso y la Atlántida

Un trabajo recalca que la civilización de los atlantes sólo existió dentro de la filosofía de Platón.
07/01/2019. Diario de Sevilla.

Un trabajo publicado por la doctora en Arqueología por la Universidad Autónoma de Madrid Esther Rodríguez González, quien ha participado en diferentes investigaciones de enclaves tartesios, analiza las teorías que conectan el mito platónico de la Atlántida con la antigua cultura tartesia y llama a "pasar página" y "dejar de escribir acerca de la simbiosis entre la Atlántida y Tarteso". Se trata del trabajo Tarteso vs la Atlántida: un debate que trasciende al mito, publicado en el número 18 de la revista digital Arqueoweb y recogido por Europa Press, un documento en el que la doctora en Arqueología Esther Rodríguez González recuerda el "fuerte incremento" de los estudios y excavaciones relacionadas con la antigua cultura de Tarteso, desarrollada en el territorio actualmente abarcado por las provincias de Sevilla, Cádiz y Huelva y además por el valle medio del río Guadiana.

"Ahora contamos con nuevas líneas de trabajo y un amplio elenco de materiales arqueológicos que nos permiten comprender mejor qué es Tarteso, con el objetivo final de abandonar sus derroteros precoloniales y sus estigmas orientalizantes y centrarnos en el origen de esta cultura y su desarrollo histórico", expone Esther Rodríguez, abundando que la zona del valle medio del Guadiana ha sido el escenario de "los últimos y más sorprendentes hallazgos" de esta cultura en la que se encuadran yacimientos como los de El Carambolo (Camas, Sevilla), Mesas de Asta (Jerez de la Frontera, Cádiz) o Casas del Turruñuelo (Guareña, Badajoz), por ejemplo.

Pero según esta doctora en Arqueología, "a pesar de los avances científicos" en la investigación de Tarteso, se trata aún de "una cultura a medio camino entre la historia y el mito" como consecuencia de "la fuerte tradición que todavía prevalece acerca de la posible existencia de una ciudad o un reino de Tarteso con un monarca capaz de reinar 80 años y vivir hasta 120 -en alusión al legendario rey Argantonio-, y las diferentes teorías que todavía la relacionan con el mito de la Atlántida", plasmado por Platón en sus famosos diálogos.

Profundizando en ello, la autora advierte de que "en origen, Tarteso y la Atlántida no formaban parte de un mismo relato", sobre todo porque "hasta la fecha, no conocemos ninguna fuente grecolatina que narre relación alguna" entre la citada cultura del sudoeste de la península Ibérica y el mito platónico. Al respecto, Esther Rodríguez señala la "herencia historiográfica" del arqueólogo alemán Adolf Schulten, quien durante los primeros tiempos del siglo XX protagonizó una intensa búsqueda de Tarteso y las riquezas atribuidas al mítico y longevo rey Argantonio, incluso con excavaciones arqueológicas en el cerro del Trigo del paraje natural de Doñana.

ESTHER RODRÍGUEZ CONSTATA EL "FUERTE INCREMENTO" DE LAS EXCAVACIONES Y ESTUDIOS SOBRE TARTESO

"La búsqueda de Tarteso continuó y surgieron nuevas lecturas que intentaban justificar el esplendor de esta cultura, así como su origen", continúa la autora, explicando que "la identificación de Tarteso con la Atlántida por parte de Schulten, sin duda la hipótesis que más ha calado entre los aficionados a la arqueología y los apasionados del mito", deriva de que "la intuición" del arqueólogo alemán "le llevó a identificarlos con una misma realidad", al "coincidir" sus descripciones en aspectos como "la localización geográfica transmitida, más allá de las Columnas de Hércules", "la riqueza de ambos territorios" y "la topografía" atribuida a ambas con "una gran llanura abierta al mar por un lado y montañas por el otro".

No obstante, avisa Esther Rodríguez de que, a día de hoy, "la arqueología es incapaz de confirmar la existencia de la Atlántida", mientras en paralelo "ha dotado a Tarteso de una realidad cultural que lo aleja de su mítica ciudad para acercarlo a la materialidad histórica", extremo reflejado en los diferentes enclaves arqueológicos investigados con relación a la antigua civilización tartesia, como los de El Carambolo, Cancho Roano, Setefilla o la Necrópolis de Medellín, mencionados expresamente por esta doctora en Arqueología.

A continuación, señala las investigaciones científicas que reflejan que "hace aproximadamente unos 3.200 años las marismas de Doñana comenzaron a colmatarse debido a un proceso de aportes de sedimentos costeros como consecuencia de la existencia de varios eventos enérgicos o tsunamis", pues tal extremo "ha reabierto las puertas a la posible existencia de ocupación humana dentro de las marismas del Guadalquivir desde momentos muy antiguos, de tal manera que el mito (de la Atlántida) ha regresado reforzado a Tarteso, aun cuando no había desaparecido por completo".

Y es que, además, "las investigaciones donde entra en juego el estudio y análisis de las fotografías aéreas y de satélite se han convertido en los últimos años en el sustento de las hipótesis acerca de la localización de Tarteso y la Atlántida en las marismas del Guadalquivir". "Ante la incapacidad de las fuentes y la arqueología, el tratamiento de estas imágenes es el último recurso para, al menos, poder especular sobre la localización de ambas", asevera la autora.

Precisamente por ello, Esther Rodríguez señala los resultados del proyecto Hinojos, promovido desde 2005 por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de Huelva para "cotejar si las formas geométricas localizadas (en Doñana) a través de imágenes de satélite correspondían a estructuras arqueológicas y, en caso afirmativo, determinar la antigüedad de las mismas".

Porque, según recuerda, los resultados de dicha investigación reflejaban en 2013 que "las estructuras" identificadas años atrás por el físico alemán Rainer W. Kühne en el entorno de Doñana, atribuyendo las mismas a vestigios de Atlántida, "se correspondían con construcciones de época andalusí".

Y después de que un empresario de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) amante de la Arqueología defendiese que unas fotografías de satélite reflejarían restos de antiguas construcciones en el subsuelo de los pinares de La Algaida, de nuevo en el entorno de Doñana, conectando también tal extremo con la Atlántida, Esther Rodríguez recuerda que "los trabajos arqueológicos ya efectuados" han "documentado" que tal enclave "fue objeto de ocupación (humana) entre los siglos sexto y cuarto antes de Cristo" y después durante el periodo turdetano y romano.

LA CIENCIA EXPLICA AHORA TARTESO COMO LA CULTURA FORMADA TRAS LA UNIÓN ENTRE FENICIOS E INDÍGENAS

"Sin embargo, pocos son los datos que poseemos acerca del primer momento de ocupación (de este enclave), pues buena parte de los restos recuperados nunca han sido publicados", precisa Rodríguez, quien en cualquier caso pone de manifiesto que "lo único real es que, a pesar de décadas y décadas de investigación científica, la arqueología ha sido incapaz de localizar un solo fragmento que haga referencia a la posible existencia real, o si se prefiere física, de la Atlántida", mientras gracias al "avance de las investigaciones", "apenas caben dudas para considerar a Tarteso como una cultura formada tras la unión entre fenicios e indígenas", fruto de un "proceso de hibridación en el que las poblaciones locales jugaron un papel fundamental que ha quedado fosilizado en el registro arqueológico".

"Ni hubo una Atlántida en el Estrecho de Gibraltar ni pobladores atlantes en los valles del Guadalquivir y el Guadiana", asevera Esther Rodríguez, llamando finalmente a "pasar página" y "dejar de escribir acerca de la simbiosis entre la Atlántida y Tarteso", pues la legendaria civilización de los atlantes sólo existió "dentro de la filosofía de Platón y es ahí donde debe permanecer, sin intentar traspasar el límite de lo real".
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7 ene. 2019 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

Celebración bienal de Casiodoro de Reina


La Biblia del Oso, traducción al castellano de Casiodoro de Reina. / Marina Acuña.
Se cumplen 450 años de la Biblia del Oso y el año próximo 500 años del nacimiento de quien la tradujo: Casiodoro de Reina.
06/01/2019. Protestante Digital. Carlos Martínez García
Leer más: http://protestantedigital.com/magacin/46193/Celebracion_bienal_de_Casiodoro_de_Reina

En este 2019 se cumplen 450 años de la Biblia del Oso y el año próximo 500 años del nacimiento de quien la tradujo: Casiodoro de Reina. Por lo tanto tenemos dos años para celebrar y reflexionar el significado de ambas efemérides para el protestantismo iberoamericano.

El principal especialista sobre Casiodoro de Reina, Arthur Gordon Kinder (1927-1997), historiador inglés y que tenía acreditación como predicador de la Iglesia metodista, escribió que “lugar y fecha de nacimiento de Casiodoro de Reina son conocidos solamente por deducción, si no es que por conjetura”.1Agrega que Reina consistentemente afirmó que era hispalense, es decir, de Sevilla, pero los monjes jerónimos observantes acostumbraban usar el lugar de origen como parte de su nombre, “puede ser creíble que procedía de un lugar llamado Reina, aunque los archivos de la Inquisición consignaron Montemolín como su lugar de nacimiento”.2 Montemolín pertenecía entonces a la diócesis de Sevilla, actualmente forma parte de Extremadura.3Además Casiodoro estudió en dicha ciudad y vivió en convento cercano a la misma, por lo cual quedaba justificado que afirmara de sí era hispalense.

En un ejemplar de la Biblia del Oso que obsequió en junio de 1570 al senado de la ciudad de Basilea, Reina escribió en la dedicatoria que era hispanus hispalensis. Su rúbrica la acompañó con la cita de Miqueas 7:8, “Si morare en tinieblas, Jehová es mi luz”.4

Respecto al año de su nacimiento, Kinder consigna 1520 como el más probable. Era diez años mayor que Cipriano de Valera y siete que Antonio del Corro, los dos compañeros de Reina en el Monasterio de San Isidoro del Campo, y que como él huyeron de Sevilla hacia fines del verano de 1557 porque tenían información fundamentada que la Inquisición estaba tras ellos. Para 1557 Casiodoro de Reina tenía poco más de veinte años de haber ingresado al Convento de San Isidor, lo hizo en 1546, para entonces “Casidoro ya debía ser un hombre bien formado en letras y teología. Es decir, su formación fue previa a la entrada al monasterio, donde pronto alcanzó una posición relevante”.5

Es interesante relacionar la estancia de Reina en San Isidoro con un acontecimiento importante para la Nueva España y el país que posteriormente sería México. Al morir el conquistador del Imperio azteca, el extremeño Hernán Cortés, su cuerpo fue puesto el 4 de diciembre de 1547 en una cripta de San Isidoro del Campo, “en medio de las gradas del altar mayor”.6

En el monasterio sevillano Casiodoro de Reina “experienció su conversión” al protestantismo.7No solamente él, también otros monjes que con su vida y obra legaron importante herencia al conjunto del cristianismo evangélico iberoamericano. Si bien Casiodoro enriqueció su formación bíblica teológica durante los años que duró su exilio de territorio español (casi cuatro décadas), en lo esencial adoptó en el monasterio isidoro convicciones que lo distanciaban claramente del catolicismo romano. De acuerdo con un recuento hecho por Antonio del Corro los monjes que se habían dado a la lectura de la Biblia y obras de autores protestantes que les llegaron clandestinamente, “condenaban el papado, la confesión auricular, la Inquisición, el purgatorio, el ascetismo, la regeneración mediante el bautismo, el uso del latín, la idea del sacrificio [de Cristo] en la misa, en general la vida monástica, la idea de siete sacramentos en lugar de los dos instituidos por Cristo”.8

Es muy probable que al salir de Sevilla para dirigirse a Ginebra, Casiodoro de Reina ya tenía el proyecto de traducir la Biblia al castellano. Le llevaría doce años completar la tarea, y el proceso estuvo llano de dificultades económicas, de salud, familiares y debió enfrentar persecución tanto de las fuerzas inquistoriales españolas como de algunos protestantes, sobre todo calvinistas, que le acusaron de faltas morales y poca claridad doctrinal.

A los críticos de Reina en cuanto a su nebulosa identificación doctrinal con las ortodoxias protestantes de la época no les faltaba razón para el señalamiento. Entre los documentos para fundamentar la solicitud con el fin de iniciar la Iglesia española en Londres, Casiodoro de Reina redactó en enero de 1560 la Confesión de fe christiana, hecha por ciertos fieles españoles, los quales, huyendo[de]los abusos de la iglesia Romana y la crueldad de la Inquisitión de España, dexaron su patria, para ser recibidos de la Iglesia de los fieles, por hermanos en Christo.9

Para los opositores a Reina su Confesión era ambigua, según la particular ortodoxia de quien lo juzgara desde una de las familias confesionales protestantes que se estaban consolidando en la segunda mitad del siglo XVI. Acerca de la Trinidad, la que aceptaba con ciertos matices conceptuales, Reina afirmó: “creemos hallarse estas tres personas en la misma substancia, naturaleza y esencia de un Dios”, sin embargo, acotaba, que las palabras trinidad y persona “no se encuentran en las Escrituras”. Apuntó que la enseñanza sobre la Trinidad surgió en un momento histórico de confrontación doctrinal, realidad que le hizo conformarse “con toda la Iglesia de los píos”, por lo cual admitió “los nombres de Trinidad, y de persona, de los cuales los Padres de la Iglesia antigua usaron, usurpándolos (no sin gran necesidad) para declarar lo que sentían contra los errores y las herejías de sus tiempos acerca de este artículo”.

Otro apartado de la Confesión que le traería problemas a Casiodoro fue el relativo al bautismo, sobre todo el punto tercero, donde escribió: “Y aunque no haya expresa mención en la Divina Escritura que el bautismo se dé a los niños antes que tengan uso de razón, conformámosnos empero con la Iglesia del Señor, que tiene por más conforme a la misma Escritura dárselo que dejar de dárselo, pues que por beneficio del Señor, y por su promesa, no menos pertenecen a su alianza que los Padres”. Fue señalado de simpatizar con los anabautistas y tener lazos de amistad con ellos.

Los múltiples obstáculos fueron vencidos y “la impresión, que ocupó durante varios meses una o dos prensas de [Thomas] Guarín, fue terminada probablemente el 24 de junio 1569, día en que Casiodoro notificó a un amigo la entrega inmediata del último cuaderno: ‘postremum folium totius texti biblici tam Veteris quam Novi Testamenti’. Quedaban, sin embargo, por imprimir la ‘Praefatio’ latina al lector sobre la visión de Ezequiel, la ‘Amonestación del intérprete al lector’ y la finalmente no publicada dedicación de la Biblia a la reina de Inglaterra”.10 Los folios adquirieron formato encuadernado tres meses después y, como se lee en la página final de la Biblia del Oso, los trabajos para hacerla circular finalizaron en septiembre de 1569.

Los 450 años de la Biblia del Oso que se cumplen este año, y los 500 años del nacimiento de su traductor el próximo, son oportunidades para reexaminar el estado del protestantismo en Iberoamérica y regresar a la Palabra, porque como plasmó Reina de forma abreviada en la portada una cita del profeta Isaías: “La Palabra del Dios nuestro permanece para siempre” (40:8
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Itálica no es un péplum

En otro lugar el diamante en bruto de Itálica ya habría sido pulido y tallado y gestionado convenientemente.
07/01/2019. Diario de Sevilla. MANUEL BAREA.

Nos acostumbramos a convivir con situaciones que se enquistan y las terminamos haciendo propias a pesar de que sabemos que no debiera ser así, inmunes al más mínimo cambio y reacios a cualquier evolución. Así es algo y así será por y para siempre, nos decimos desde nuestra molicie e instalados en el error de que el estado de muchas cosas (nuestras) requieren, por su delicadeza y su fragilidad, por su exposición a la intemperie y a la acción más cenutria del hombre, de un tratamiento urgente, de un mantenimiento y unos cuidados precisos, constantes, especiales; incluso exquisitos.

Serían los hermanos de La Salle los que me descubrieron Itálica. Como tantas otras verdades que no podían quedarse en fotos y otras ilustraciones de los libros de Historia. Esas piedras estaban en un lugar y había que ir a él y verlo con nuestros ojos y pisarlo con nuestros pies. Y lo mismo ocurrió con la Alhambra, y también con la Mezquita, y también con las ruinas de Baelo Claudia. Sí, eran los tiempos, ya saben, de "Qué buenos son los hermanos lasalianos, qué buenos son que nos llevan de excursión".

Pero dejemos aparte la broma nostálgica de los canturreos escolares entonados con el natural -y sí, cariñoso- cachondeo de la edad y a lo que vamos. En otra ciudad, en otra provincia, en otra región, en otro país, sospecho que el diamante en bruto de Itálica ya habría sido pulido y tallado hace tiempo y su explotación gestionada convenientemente. El legado de quienes nos precedieron a pocas cuadras de donde ahora vivimos, la herencia de quienes no sólo poblaron mucho antes que nosotros estas tierras sino que lo hicieron abonando el sustrato cultural que conformaría lo que hoy somos merece mucha más consideración y respeto, debería ser objeto de veneración. Pero aún a día de hoy puede oirse dicho sin rubor que es una frivolidad invertir en cultura. Como si fuera algo caprichoso, o superfluo, un gasto suntuario. O peor, hay políticos convencidos -que encima intentan extender ese convencimiento- de que se trata de algo que aporta muy poco, por no decir nada, al capacho de votos, que a fin de cuentas es lo único que les interesa. Y así es como la función civilizadora de la política desaparece.

¿Cuántos niños saben hoy quién fue Adriano? Pues muchos lo saben: fue un futbolista que jugó en el Sevilla. Y hay muchos padres que se enorgullecen, con una emoción que les dilata peligrosamente la carótida, bastante más por este conocimiento de su hijo que por el otro. Ojo que algunos llevarían corriendo al niño al psiquiatra a que mirara a ese bicho raro que tienen en casa hablando de un emperador romano. Ya con la medicación y bien enfundado arrastrarán al niño al estadio. Vale, de acuerdo, pero un domingo que el equipo juegue fuera podían llevarlo a Itálica.
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30 dic. 2018 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

Itálica abre al público el edificio de la Exedra, que conserva los asientos que servían de retretes

Es una de las construcciones de mayores dimensiones de la ciudad romana que, por primera vez desde su descubrimiento, será accesible para los visitantes.
29/12/2018. ABC.

El consejero de Cultura en funciones, Miguel Ángel Vázquez, ha visitado este pasado viernes el conjunto arqueológico de Itálica, en Santiponce, donde ha podido conocer el edificio de la Exedra, una de las construcciones de mayores dimensiones de la ciudad romana que, por primera vez desde su descubrimiento, será accesible para el público.

El área ahora accesible engloba una estancia destinada a letrina colectiva que conserva un pavimento de mosaico con escenas cómicas de pigmeos luchando con grullas, rodeado por un canal por donde discurriría agua corriente, y los asientos que servirían de retretes.

Se trata de uno de los escasos testimonios de este tipo de espacio de servicio conservado en Hispania y está ubicado en una de las más emblemáticas e interesantes del conjunto sevillano.

Para abrir a la visita este espacio interior de la parcela, se han llevado a cabo labores previas de conservación del mosaico de los pigmeos, de color blanco y negro, a la vez que se ha reconstruido el alzado de los asientos de los retretes con las piezas originales conservadas in situ.

Anexa a esta estancia se conserva un pavimento de opus figlinum, realizado con piezas cerámicas irregulares, muy habitual en espacios de servicio y tránsito en las edificaciones de la época.

Posteriormente, ha sido habilitada una superficie de tránsito para el público visitante con grava confinada en unos paneles de material plástico, en forma de nido de abeja para fortalecer y estabilizar la grava seleccionada. El pasillo de acceso ha sido limitado por un sistema de barandillas de hierro galvanizado adecuado para soportar las inclemencias meteorológicas propias del lugar.

La puesta en valor de este espacio se complementa con un nuevo panel informativo que contiene información arqueológica sobre este ámbito, incluyendo una ilustración que recrea su uso en época romana.

Estos trabajos forman parte de la labor de inversión, investigación y conservación que lleva a cabo la Consejería de Cultura para poder ofrecer a los visitantes nuevos descubrimientos y poner en valor este impresionante yacimiento, para el que la Junta de Andalucía está impulsando una candidatura, con un gran apoyo desde la sociedad civil, para optar a la designación de la Unesco como Patrimonio Mundial.

En este ejercicio, 2018, la inversión de la Consejería en el enclave ha ascendido a más de 630.000 euros y el próximo año se seguirán realizando actuaciones importantes, que van a suponer una inversión global de 514.000 euros. En total, la inversión entre 2018 y 2019 será cercana a 1.150.000 euros.

Un espacio de cuatro mil metros cuadrados
El edificio de la Exedra comenzó a ser excavado a inicios de los años 30 del siglo pasado constituyendo por su tamaño, unos 4.000 metros cuadrados, y su particular configuración arquitectónica una pieza emblemática de la edilicia italicense.

La presencia en esta construcción de esta letrina colectiva, así como de otros espacios singulares tales como la palestra de ejercicios gimnásticos y la misma exedra que le da su nombre, ha sido utilizada por algunos investigadores para defender la identificación de este edificio con la sede de una asociación colegial en época romana.
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