11 dic. 2018 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

Tartessos: entre la historia, el mito y la leyenda


El Bronce Carriazo es una de las obras artísticas más conocidas de la Civilización Tartésica.
Javier Ramos y Javier Martínez-Pinna publican “El enigma Tartessos: La primera civilización de la Península Ibérica”, un ensayo sobre la mítica civilización del sur peninsular que incluye rutas por los principales lugares relacionados con ella.

“De Tartessos, aquel mítico ¿reino? del suroeste de la geografía hispana, se ha escrito mucho. El estudio de la cultura tartésica sigue siendo uno de los grandes retos de la arqueología española. A pesar de los esfuerzos por comprender esta enigmática cultura, es muy poco lo que sabemos de un mundo cuya historia se sigue confundiendo con la leyenda”. Así introducen Javier Ramos y Javier Martínez-Pinna su ensayo “El enigma Tartessos: La primera civilización de la Península Ibérica” (Editorial Actas), que proporciona un enfoque historiográfico diferente sobre sobre cómo acercarse a esta mítica cultura. Tratan de “ahondar en los misterios que la rodean, sobre todo en lo referido a los tesoros áureos encontrados”, como Carambolo, Aliseda o Ébora y a los lugares físicos vinculados con ella, que se presentan en el libro como guía de rutas para visitar restos arqueológicos en las provincias de Huelva, Sevilla, Cádiz, parte de Extremadura y Portugal. La obra profundiza, además, en quiénes eran los tartesios, sus antecedentes históricos, cómo era su vida cotidiana, su extraña escritura, sus rituales funerarios y cómo vivían la religión y su peculiar tránsito al Más Allá.

Tartessos ha sido siempre un misterio. Las fuentes clásicas, incluso la Biblia, mencionan un rico reino con una gran capital en el extremo occidental del Mediterráneo llamado así. Para los autores, en la actualidad hay muchos interrogantes que siguen sin respuesta: “¿Qué relación existe entre Tartessos y la Tarsis bíblica? ¿Por qué se ha querido ver en ella un recuerdo de la mítica Atlántida? ¿Por qué decidieron esconder esos fabulosos tesoros? ¿Qué parte de verdad esconden los mitos sobre la existencia de una ciudad rica, culta y próspera situada en algún lugar desconocido de la costa andaluza aún no encontrada?”

Estas son las incógnitas a las que tratan de dar respuesta Ramos y Martínez-Pinna. Según sostienen, “los resultados no siempre han sido los esperados; en parte por la escasez de fuentes documentales y arqueológicas, pero también por la inexistencia de un modelo teórico que nos permita comprender lo que conocemos como Tartessos, por lo que en su estudio se sigue confundiendo la historia con el mito y la leyenda”. Y prosiguen: “Las noticias transmitidas por autores grecorromanos, como Heródoto, que resaltaban la felicidad y longevidad de sus habitantes, contribuyeron a alimentar ese mito sobre una especie de Edad de Oro”.

Comienzan adentrándose en las fuentes bíblicas y el enigma de Tarsis. “Las fuentes más antiguas sobre la existencia de Tarteso son, aunque indirectamente, del Antiguo Testamento –sostienen-. El problema es tratar de identificar la Tarsis bíblica con esta cultura del sur peninsular, una idea debatida por distintos investigadores para resolver la ecuación Tarsis/Tarteso, aún sin aclarar”. Pero las principales fuentes son las grecorromanas, en las que hay que distinguir “las de naturaleza histórica y geográfica y las míticas y legendarias”, estudiadas por autores como Schulten o García Bellido.

“La vaguedad e imprecisión con la que se referían a Tarteo llegó a ser considerada, no solo como una ciudad, también como un río, una región o una simple montaña”, aclaran. Entre las referencias grecorromanas está Heródoto, que en los viajes de los griegos focenses hacia Occidente hace una alusión de gran importancia para los historiadores: el reinado de Argantonio, que, dice, “gobernó Tartessos durante ochenta años y vivió ciento veinte”.

Según él, “era extremadamente hospitalario, tanto que invitó a los griegos a establecerse en su propio reino”. Argantonio, el Hombre de Plata en alusión a este mineral en la región, es el primer rey tartésico del que se tienen datos históricos. “Su prestigio y longevidad fueron recordados por autores del mundo antiguo, aunque los historiadores modernos interpretan los años de su gobierno como los de una dinastía, no de un reinado concreto”.

Los arqueólogos e historiadores, que han tratado localizar el emplazamiento de esta mítica ciudad, la sitúan en algún punto de las marismas del Guadalquivir, sin embargo, no hay evidencias. Adolf Schulten aseguró que la capital tartésica había que buscarla en el actual Parque de Doñana. García Bellido se decanta por Huelva, mientras que J.M. Luzón plantea su ubicación en Riotinto. “Los inicios de estos estudios son del hispanista George Edward Bonsor (81855-1930), a él se debe “la hipótesis de Tartessos, no como una influyente unidad política centralizada en torno a una prestigiosa capital, sino como un sistema cultural extendido por el sur desde principios del primer milenio antes de nuestra era”.

Ramos y Martínez-Pinna se preguntan, “¿qué nos dice la arqueología sobre lo que pudo ser realmente Tartessos? “Los estudios arqueológicos han detectado pequeños poblados con cabañas de planta circular y otros vestigios como estelas funerarias con grabados y objetos de todo tipo: cerámica, vasijas, monedas, joyas, figurillas de bronce, cinturones..., a partir de los cuales se han trazado teorías dispares respecto al origen, evolución y ocaso de aquel reino que aún sigue deslumbrando, de la que es considerada como la primera civilización del Mediterráneo occidental”.

Según los autores, el trabajo del oro está documentado en nuestra península desde el Calcolítico, pero a principios del I milenio antes de nuestra era experimenta un gran desarrollo gracias a las innovaciones introducidas por los nuevos colonizadores. Los orfebres trabajaron objetos con finas láminas con técnicas muy refinadas y sofisticadas para formar espectaculares conjuntos orientalizantes descubiertos como grandes tesoros áureos considerados tartésicos: diademas, anillos, sellos colgantes, collares, cinturones, estuches, vasos, jarros brazaletes, fíbulas...como adornos personales o ajuares funerarios. Los más importantes son los de Aliseda, Sines, Villajoyosa, Villena, El Carambolo y Ébora.
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9 dic. 2018 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

El cadáver de una joven desvela la primera pandemia conocida


Restos mortales de la joven de 20 años en la que se encontró la bacteria de la peste. UNIVERSIDAD DE GOTEMBURGO.
Un estudio encuentra el caso de peste más antiguo y asocia esta enfermedad con el colapso de las primeras ciudades de Europa.
07/12/2018. El País.

Un equipo de genetistas ha encontrado el primer caso conocido de peste en el cadáver de una campesina de unos 20 años que fue enterrada hace unos 5.000 en Suecia. La cepa de la bacteria Yersinia pestis hallada en el ADN extraído de sus dientes presenta las mismas variantes genéticas que en la actualidad hacen mortal la peste pulmonar si no es tratada a tiempo. Otro cadáver de un agricultor veinteañero en la misma tumba de Frälsegården, al sur del país, también tiene rastros del patógeno. Los autores del hallazgo creen que están ante los indicios de la primera gran pandemia de la humanidad.

Hace unos 5.000 años, Europa vivía una etapa oscura de la que se sabe muy poco. Hacía siglos que unos inmigrantes asiáticos habían traído los cultivos y la ganadería al continente. Por aquella época ya habían florecido las primeras ciudades con hasta 20.000 habitantes, donde convivían personas y ganado en un espacio reducido y con poca higiene. Por razones desconocidas, en esa época hubo un brusco descenso de la población de entre un 30% y un 60%, similar al que ocurrió en la Edad Media con la peste negra. Algunas de las ciudades fueron quemadas y abandonadas. Fue el final de la Edad de Piedra.

La cepa de peste que mató a la muchacha sueca apareció hace unos 5.700 años, según su análisis genético, lo que la convierte en la más cercana al ancestro de todas las variantes de peste que han surgido desde entonces. Genetistas de Suecia, Dinamarca y Francia han analizado el genoma de más de mil cadáveres de esta época y la posterior Edad del Bronce. Los resultados muestran que “en un período muy corto de tiempo, 600 años aproximadamente, muchas cepas de peste se expandieron a lo largo de toda Eurasia, desde el sureste de la estepa rusa hasta Suecia”, explica Nicolás Rascován, biólogo de la Universidad de Aix-Marsella y primer autor de un estudio publicado hoy en Cell sobre estos hallazgos. “También mostramos que no existieron grandes migraciones humanas que puedan explicar esta dispersión, dado que no vemos mestizaje entre las diferentes poblaciones infectadas. Justo en la época en la que vemos expandirse la peste surgieron grandes innovaciones tecnológicas como el transporte rodado y la tracción animal, los medios ideales para esparcir el patógeno a grandes distancias. Es la primera vez en la historia de la humanidad que se dieron simultáneamente las condiciones adecuadas para la emergencia de enfermedades y a la vez su esparcimiento a grandes distancias y por eso pensamos que probablemente esta fue la primera gran pandemia”, explica este investigador argentino.

El estudio señala que el ancestro común de todas las Y. pestis modernas debió aparecer en algún lugar en Europa del este. El equipo propone como hipótesis que su origen pudo estar en en seno de la enigmática cultura de Cucuteni, que floreció en las actuales Moldavia, Rumanía y Ucrania hace unos 5.700 años y cuyos grandes asentamientos fueron pasto del fuego intencionado. El objetivo del equipo es intentar encontrar ADN en uno de estos yacimientos arrasados para confirmar su idea.

Después de la crisis del Neolítico, hace unos 4.700 años, llegó una nueva oleada de inmigrantes: los yamnaya, una estirpe de pastores nómadas de las estepas de Eurasia a los que algunos expertos culpan de invadir Europa a sangre y fuego y reemplazar casi por completo a los varones locales. Se ha considerado la posibilidad de que los yamnaya, que también introdujeron las lenguas indoeuropeas, trajesen consigo la peste. Pero el nuevo trabajo muestra que la enfermedad llevaba en Europa cientos de años. “Creemos que lo que estas gentes se encontraron fue una Europa con ciudades fantasmas y una población diezmada por la peste y otras causas”, explica Simon Rasmussen, genetista de la Universidad de Copenhague y coautor del estudio. “Los yamnaya tenían un estilo de vida completamente diferente, no construyeron grandes asentamientos, con lo que posiblemente fueron menos vulnerables a la enfermedad de los campesinos”, resalta el investigador.

Carles Lalueza-Fox, genetista del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona, estudia la marca genética de los yamnaya y de la peste en poblaciones de la península Ibérica. “Era una época de crisis, violencia y asentamientos abandonados que hasta ahora se habían achacado a otras causas, como la aridificación de los cultivos, pero esta nueva explicación parece más plausible”, opina. El experto destaca que gracias al análisis de ADN antiguo hallado en las tumbas que había sido descartado pero estaba accesible en bases de datos públicas, los autores de este estudio han conseguido destapar una “pandemia de la que hasta ahora no había ningún registro histórico”.

La bacteria de la peste comenzó siendo un microbio inofensivo, destacan los autores del estudio. Las pestes del Neolítico y la Edad del Bronce eran probablemente menos virulentas que las que produjeron las peores pandemias, como la de Justiniano en en siglo VI —40 millones de muertos— o la peste negra medieval que aniquiló a la mitad de los habitantes de las grandes ciudades europeas, pues no tenían el gen que le permite transmitirse por pulgas —que a su vez cabalgan en ratas— y otras mutaciones que incrementaron mucho su agresividad. Es lo mismo que después sucedería con la viruela, la malaria, el ébola y el zika, y lo que podría pasar con la próxima gran pandemia de este siglo.
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Las excavaciones del yacimiento tartésico del Turuñuelo en Guareña pueden prolongarse cuatro años


Parte del yacimiento Turuñuelo, ubicado en Guareña. -.
Uno de los directores del yacimiento tartésico del Turuñuelo en Guareña, Sebastián Celestino, ha estimado que el desarrollo de estos trabajos de excavación e investigación arqueológica podrían prolongarse cuatro años más.
04/12/2018. El Periódico de Extremadura.

En concreto, Sebastián Celestino ha estimado en cuatro años más el desarrollo de los trabajos, si bien "es muy difícil" saber en una excavación arqueológica cuándo se va a concluir y ha matizado que, por la superficie que llevan y que saben que queda, calculan unos cuatro años más y siete en total desde que empezaron.

Los directores de los trabajos de excavación e investigación del yacimiento tartésico del Turuñuelo, Esther Rodríguez y Sebastián Celestino, han visitado al presidente de la Diputación de Badajoz, Miguel Ángel Gallardo, para presentar los resultados obtenidos en la última campaña.

Una visita que Rodríguez ha justificado por el apoyo obtenido de la institución provincial desde que iniciaron los estudios de excavación y que les ha permitido "desarrollar todos los trabajos arqueológicos".

Asimismo, ha añadido, este encuentro con Gallardo permite poner en su conocimiento los resultados logrados gracias a la ayuda prestada, "junto con la visión de futuro" o cómo van a enfocar el próximo año de excavaciones.

El yacimiento tartésico del Turuñuelo recibió el 26 de noviembre en Madrid el Premio Nacional de Arqueología de la Fundación Palarq, un galardón que, para ambos directores supone "sobre todo un voto de confianza para un proyecto muy nuevo en el que no puedes saber los resultados que se van a obtener".

Este premio, han añadido, supone también un reconocimiento a los resultados logrados gracias "a toda la gente" que empezó con ellos y puso su "esfuerzo", como la Diputación de Badajoz, la Secretaría General de Innovación o los compañeros de universidades que "de manera desinteresada" les han "echado una mano".

Un premio que se añade al otorgado por la Diputación de Badajoz en la modalidad de Cultura y Deporte con motivo del Día de la Provincia que se celebró el 26 de abril de este año en el municipio de Hornachos, según informa en nota de prensa la institución provincial pacense, cuyo presidente ha trasladado a ambos directores que seguirán colaborando con el yacimiento "en lo que necesiten".
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Visita a las excavaciones del antiguo instituto de Valencina

Tras varios aplazamientos debido a las lluvias, se ha podido realizar la visita a las excavaciones arqueológicas en la parcela del antiguo instituto de Valencina.
06/03/2015. Asociación Los Dólmenes

El creciente interés ciudadano por el muy importante yacimiento prehistórico de Valencina-Guzmán, que arqueólogos y especialistas están sacando a la luz de manera continuada, concentró en el lugar de la reciente excavación, un nutrido grupo de casi cuarenta personas personas interesadas por los recientes trabajos.

El arqueólogo municipal D. Juan Manuel Vargas, director del museo y de las citadas excavaciones, explicó con detalle las extraordinariamente singulares estructuras halladas y, que aún se encuentran en fase de estudio.

La opinión generalizada de los visitantes coincidió en la importancia de preservar esas estructuras, musealizarlas y, dado que se trata de una propiedad pública en desuso, ampliar el área de las excavaciones, planteando al mismo tiempo, la posibilidad de buscar un nuevo emplazamiento para la construcción de la biblioteca.
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3 dic. 2018 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas: ,

Trigueros se une a la Asociación Caminos de Arte Rupestre de Europa para el impulso del Dolmen de Soto

02/12/2018. La Vanguardia.

El Ayuntamiento de Trigueros (Huelva) se ha sumado como nuevo socio a la Asociación Caminos de Arte Rupestre Prehistórico European Rock Art Trails con el fin de "poner en el mapa" y contribuir fuera de nuestras fronteras a la promoción del Dolmen de Soto, el cual es el monumento prehistórico más importante de la provincia, uno de los de mayor tamaño de Andalucía y de los más impactantes ejemplos del neolítico en el sur de la península.

De este modo, según han informado a Europa Press desde el área municipal de Promoción Trigueros, el forum anual de la mencionada asociación dio la bienvenida al Consistorio triguereño en el marco de una asamblea extraordinaria desarrollada en el Centro Internacional del Arte Parietal de Lascaux IV en Montignac (Francia).

De este modo, el Consistorio ha presentado el Dolmen de Soto, su gestión y su dinamización turístico cultural ante 50 delegados de seis países. De este modo, "Trigueros de manera general y su patrimonio, con el Dolmen de Soto a la cabeza, será situado en el mapa ante un grupo de personas dentro de la mayor red de Turismo Arqueológico de Europa".

Además, como han remarcado desde Promoción Trigueros, la adhesión del Ayuntamiento era "fundamental" porque, aunque su presencia estaba contemplada al estar dentro de la mencionada asociación la Junta de Andalucía, la gestión del monumento es compartida y por tanto, abogaban por la inclusión también del ente local. Además, la Asociación Caminos de Arte Rupestre Prehistórico European Rock Art Trails colabora con las jornadas sobre patrimonio que cada año organiza Trigueros y de ahí la relevancia de tener una presencia propia dentro de la misma.

Se trata, según han indicado, de una acción "muy importante" para la difusión y la puesta en valor del Dolmen porque "lo pone en el mapa fuera de los límites regionales" y ante representantes del arte rupestre.

El Dolmen de Soto es el monumento prehistórico más importante de la provincia, uno de los de mayor tamaño de Andalucía y de los más impactantes ejemplos del neolítico en el sur de la península. El dolmen se encuentra ubicado en la finca 'La Lobita' en término municipal de Trigueros (Huelva) y es una de las mayores construcciones megalíticas de Europa Occidental.
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